Río revuelto

Por ORION MEJIA
Para que el debate en torno a un posible pacto fiscal no se desvirtúe o se infecte con el germen de la politiquería, se requiere con urgencia aclarar o colocar en su justa dimensión algunos temas o ítems que sectores políticos y empresariales distorsionar en el interés de que prevalezca la mentira, la confusión y el desaliento.

Lo primero que debería aclararseesla cifra real sobre el monto del déficitfiscal quese pretendeconjurar o disminuir, que algunos funcionarios delgobierno han estimado en 185 mil millones de pesos, equivalente a casi un ocho por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), monto que incluye el denominado déficit cuasi fiscal del Banco Central.

Ese es un déficit de otra naturaleza y otro tiempo, que aunque influyede manera negativa en las cuentas nacionales, recibe un tratamiento diferente basado en una ley de recapitalización del Banco central, que ordena recogerlo en un plazo de diez anos, de los que apenas han transcurrido tres, durante los cuales, el gobierno ha transferido a esa institución 49 mil millones de pesos.
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Quienes desde la Comisión Económica y Social, “ordenan” que se investiguen las causas del déficit, adrede olvidan que ese “cuasifical” tuvo su origen en el crack bancario y económico que se produjo durante el periodo 2002-2004, pero extrañamente se suma al déficitpresupuestal, a pesar de que en término real no tiene esa condición, pueslos montos transferidos han sido aprovisionado en la Ley deGastos.

Lo otro es que se pretende mercadear la idea de quela causa básicadel excesivo déficit ha sido por un excesivo gasto Publico, sin tomar en cuenta que, en términos reales las recaudacionesestimadas disminuyeron en 35 mil millones de pesos a lo que se adiciona los 22 mil millones ya previsto como faltante en el estimado de ingreso para 2012.

¿Por qué no se aborda a profundidad las razones por las cuales el déficit del subsector eléctrico, que el FMI obligó a fijar en 270 millones de dólares, se disparó a más de US$1,400 millones? Esas enormes transferencias presupuestariasrepresentan más de un dos por cientos del PIB, pero parece quea la mentada sociedad civil eso no le llama la atención.

Un simple ejercicio de sumatoria nos lleva al monto real en números redondos del déficit fiscal: 22 mil millones (1%) del déficit estimado inicialmente; baja de 35 mil millones en relación al estimado de ingreso (1.5%) 40 mil millones (2% en transferencias a la CDEEE; y el restante, unos 50 mil millones (2.5%),correspondiente al programa deconclusión de obras de infraestructura.

A quienes han dispuesto investigar los orígenes de ese déficit deberíamos remitirlos ala terminación de obras como las autopistas El Coral, Constanza, Constanza Jarabacoa, San Juan de la Maguana, Corredor Duarte, segunda línea del Metro,acueducto provincia Hermanas Mirabal, Hospital del Cáncer, Ciudad de la Salud de Villa Mella, loscentros universitarios de la UASD ylas obras civiles en el campus central, presas, escuelas,centros vocacionales y muchas obras más.

Vale preguntar ¿Qué sería hoy de la economíadominicana, siel gobierno del PLD no hubiese aplicado ese programa anti cíclico que agregó valor al PIB, movilizó al sector productivo y financiero y creo miles de nuevosempleos? Es por eso queresulta imperativo salirle al frente a quienesdesde cualquier litoral pretendan pescar en rio revuelto.
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