Nuevo Código Penal aumentaría pena por aborto
Por
LILIAN FONDEUR
Las autoridades imponen la desigualdad. En la
Comisión de Justicia de nuestra Cámara de Diputado descanza una
propuesta de Código Penal que aumentaría la pena entre veinte y treinta
años de prisión mayor al médico que cause o ayude a una mujer a abortar y
como consecuencia la mujer muera.
El Código Penal vigente que sanciona a los médicos, enfermeras y
farmacéuticos que causen o ayuden a causar un aborto con penas entre
cuatro y diez años de prisión no ha logrado reducir las cifras de
abortos, ni de muertes por abortos inseguros, por el contrario,
continúan en aumento.
La penalización no reduce los abortos, aumenta la inseguridad y con
ella las complicaciones y muertes por interrumpir el embarazo a espalda
del Sistema de Salud.
Con el Código Penal actual los médicos están atados, no se atreven a
interrumpir un embarazo aun cuando este ponga en riesgo la vida de la
mujer. Se ven obligados a dejarle a la naturaleza o al destino la salud
de la mujer, en contraposición con las pautas del ejercicio médico.
El manejo de la enfermedad de Esperancita, la menor de edad
embarazada con leucemia que se le pospuso la quimioterapia, se le negó
el aborto y falleció, evidencia lo que significa ser mujer pobre y
llegar a un hospital del Estado.
Esperancita murió desangrada, las autoridades afirman que sangraba
por la vagina. La quimioterapia le produjo un aborto espontaneo. Si el
aborto se hubiese programado quizás no muere por un sangrado vaginal.
Si Esperancita hubiese llegado a una clínica del polígono central
seguro se le hubiese interrumpido el embarazo y se le hubiese dado la
quimioterapia adecuada y oportuna con el único objetivo de intentar
salvar su vida. Esperancita murió por ser pobre, la mato nuestra
legislación.
Las inaceptables cifras de mortalidad materna es la enagua que se le
sale al Sistema de Salud. Los abortos inseguros son una de las causas de
mortalidad materna. Aumentar la pena es aumentar la inseguridad.
¿Cuándo nuestro Congreso dejará de legislar a espaldas de la población, a espaldas de las mujeres?
Todas las mujeres tienen derecho a disponer de su cuerpo, del
instrumento con el que tocan la vida; incluso las más pobres y de hecho
lo intentan aunque pongan en riesgo su vida o mueran.
Las políticas que intentan controlar el cuerpo de las mujeres son tan
misóginas como el hombre que roció ácido muriático en la vagina de una
joven.
En el discurso las autoridades se proponen reducir la mortalidad materna. Ojalá creerles. Por sus hechos los conoceréis.
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