Si Google apuesta por la RD, algo ve
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Las grandes tecnológicas no aterrizan en un país por simple entusiasmo ni por capricho.
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Redacción
20 febrero, 2026
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La inversión de 500 millones de dólares de parte de Google, anunciada por el presidente Luis Abinader para la construcción de un puerto de intercambio digital, es más que un titular atractivo, es una muestra de confianza convertida en infraestructura.
Sobre la base de tres pilares (alcance, confiabilidad y resiliencia), Google contribuirá con la agenda digital 2030 del Gobierno, con énfasis en la reducción de la latencia y una mejora de la resiliencia. En lo que respecta al alcance, con este puerto digital habrá tres veces más cables desde la República Dominicana conectados con Estados Unidos.
Esta decisión significa también un paso clave para la Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial, que ya cuenta con inversiones como las del gigante NVIDIA.
Las grandes tecnológicas no aterrizan en un país por simple entusiasmo ni por capricho, las decisiones de este tipo de empresa multinacional pasan por evaluar la gobernanza, estabilidad normativa, talento STEM y previsibilidad, entre otras variables.
Si Google eligió a la República Dominicana como su primer nodo en las Américas, fuera de los Estados Unidos, es porque detectó predictibilidad y coordinación público-privada.
La apuesta de Abinader está clara, no solo por lo contenido en el decreto 113-26, que declara de alta prioridad nacional la construcción y establecimiento de puertos de intercambio digital y la instalación, despliegue y operación de sistemas de cables submarinos, sino porque, lo citamos, «no queremos ser solo usuarios de tecnología; queremos ser protagonistas de su desarrollo y líderes en la economía digital”.
Es una decisión tomada con mirada futurista, debido a que, como fue explicado ayer, cuando un país consolida infraestructuras de conectividad de alta capacidad, llegan también los centros de datos, se instalan empresas de servicios digitales, crecen los desarrolladores tecnológicos y se expanden los proyectos vinculados a la economía del conocimiento.
El desafío ahora es sostener los cimientos de esa apuesta: más educación digital, más regulación clara y más cultura de innovación, porque se trata de demostrar que el país puede entrar al roster de la nueva liga donde los datos son la nueva geografía del poder.

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