“El lobo de Wall Street”
**Villa
Central Digital**Santo Domingo.- La filmografía de Martin Scorsese está punteada de violencia, incluso en ocasiones extremas. Por esa razón es muy posible que, teniendo en cuenta que la historia que ahora se cuenta tiene que ver con personajes y acciones de Wall Street, piensen que se aleja un tanto el creador de su temática preferida.
Pues bien, no nos parece que sea así. Porque la historia de ese Jordan Belfort es, en esencia, una historia violenta, con la diferencia de que no hay tiros ni asesinatos, pero, de todos modos, lo que hace, lo que hace su grupo de ventas de acciones y, si nos vamos un tanto más allá, hasta cierto punto de lo que hacen muchos otros en la bolsa de valores no tan famosos como Belfort son hechos que perjudican a cientos, a miles, tal vez a millones de seres que, desprevenidos, caen en el lazo de adquirir acciones que, debido sobre todo a las manipulaciones de quienes venden, son compradas a un precio que, en cosa de días, de horas, pierden su valor inicial y dejan en la ruina a los ilusos compradores.
Sí, se puede decir que nadie obliga a comprar, que quien invierte en acciones de la bolsa lo hace por decisión propia. Pero, recuerden “Margin Call”, recuerden lo que sucedió en la bolsa en el funesto año del “crack”, que, por un lado, dejó miles arruinados y, por otro, muchos de aquellos que fueron en gran parte culpables de dicha acción todavía están siendo investigados y al parecer nunca se habrá de llegar a conclusiones como para condenarles.
Pero, además, el filme nos muestra esa violencia envuelta en la violencia del abuso de las drogas y del sexo, en especial lo primero, que llega a convertir seres humanos en meros muñecos sin consciencia de lo que hacen; y, recuerden, esos mismos que resbalan mentalmente drogados, esos mismos son los que tienen el destino de miles de infelices en sus manos.
Cuando vea “The wolf of Wall Street” puede que piensen que esos miserables recibieron su castigo. Pero no es tan sencillo el asunto: en realidad, el principal responsable de todo lo que se cuenta (y lo cuenta el mismo Belfort, quien se ha embolsado millones y los disfruta mientras Ud., amigo, lee estas líneas) es doblemente culpable porque, siendo el creador de toda aquella infame pirámide de estafas apenas estuvo tres años preso y, además, resultó tan indigno que delató a sus compañeros y empleados y, repetimos, mientras muchos de ellos quedaron en la ruina a más de ir presos, Belfort ahora vive como un rey.
Estupenda película, excelentísimas interpretaciones en todos los niveles (¿podrá ganar el Oscar finalmente DiCaprio?), un tema perfectamente bien llevado a las imágenes.

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