¡No volar con moscas!
En el mismo momento cuando Leonel Fernández bajó las escalinatas del Palacio Nacional empezó la campaña para desacreditar su gestión e inhabilitarlo políticamente.
A sus tradicionales adversarios políticos y a los resentidos de siempre se han sumado abiertamente ciertos grupúsculos de la sociedad civil, como Participación Ciudadana y otras ONG’s unipersonales, así como algunos empresarios particulares y grupos empresariales gremializados.
Todos contando con el apoyo militante de una canalla mediática, devenida difamadora e irrespetuosa hasta el límite de lo tolerable.
Movidos por diversas causas, confluyen en un mismo objetivo. Que no pasa sólo por inhabilitar a Fernández como actor protagónico en los próximos procesos electorales, sino que el fin ulterior es desarticular el proyecto político que ha ganado las últimas cinco elecciones y que encabeza el Partido de la Liberación Dominicana.
Porque su propósito no es sólo destruir la imagen de Leonel sino desmembrar la unidad monolítica que hasta ahora han mostrado los peledeistas y sus aliados. Lo que necesariamente pasaría por sentar las bases de una separación entre el Presidente Danilo Medina y Leonel Fernández.
Lamentablemente, en esa labor han contado con la ayuda-consciente o inconsciente-de algunos colaboradores de ambos líderes. Mayormente en el entorno de Leonel.
La gente de Danilo está inmersa en la tarea de gobernar. Habrá cometido errores, pero desde el Gobierno no existe la intención de hacer daño al ex presidente Fernández. Y si bien algunos funcionarios se han dejado rodear de históricos enemigos del peledeismo, la verdad es que desde la cabeza del Estado se ha salvaguardado la figura del presidente de su partido y se ha protegido a muchos de sus colaboradores.
Sin embargo, alrededor de Leonel medran algunos individuos que no se resisten a la idea de estar fuera del poder, para quienes ocho años en posiciones de relevancia no fueron suficientes. Gente que hasta dice ser artífices de la victoria de Danilo, y que por tanto se creyeron que iban a permanecer en sus puestos “per secula seculorum”. Una serie de arrogantes que dice-y se lo creen-que los que hoy gobiernan son unos insignificantes que no tienen “condiciones” para dirigir las carteras y direcciones que antes encabezaban ellos.
No son muchos, pero hacen ruido. Son dos o tres “sin oficio” que se pasan días y noches detrás de Leonel, gente que sólo sabe adular y chismear, con tan baja estirpe que son capaces de concebir, distribuir y financiar pasquines contra algunas de las figuras más connotadas de la actual administración. Algunas de las cuales hasta los han protegido de sus “indelicadezas” más allá de lo prudente.
Tipos tan torpes o con una visión política tan corta, que no entienden que cualquier posibilidad de que Leonel Fernández retorne a la Presidencia-y ellos volver con él-pasa porque Danilo Medina haga una buena gestión de Gobierno. Y que luego les apoye.
Estos individuos están aprovechándose de que al parecer a Le
onel le han atormentado algunas cosas de toda esta campaña en su contra. Y no le ha gustado que algunos insumos utilizados por sus adversarios en su contra hayan salido del Gobierno.
En ese terreno relativamente fértil han sembrado sus cizañas.
Leonel Fernández no debería preocuparse tanto por la cacería que se ha desatado en su contra. Las aguas tomarán su curso, las verdades saldrán a flote y el escenario político deberá recomponerse en el mediano plazo.
También debería recordar aquella frase que él mismo repitió para responder los ataques de un prestigioso economista: Águila no caza moscas.
Por eso no debe hacer caso a los ataques despiadados de estos resentidos. Tipos intrascendentes política y socialmente.
Es incomprensible que un hombre que ha ganado tres veces la Presidencia de la República, con incuestionable prestigio nacional e internacional, pierda su tiempo preocupado por los ataques de un tipo que como candidato ha hecho dos veces el ridículo, y de una comparsa de resentidos que le apoya y le estimula.
Pero por igual, un hombre que conoce el poder-tanto porque lo ha ejercido como porque ha sido golpeado cuando ha estado en la oposición-debería entender mejor la dinámica de ese poder. Y por tanto reconocer no sólo que Danilo se ha portado muy bien con él, sino que le resulta imprescindible si quiere retornar a la Presidencia.
La unidad peledeistas, en particular de sus dos líderes fundamentales, es necesidad primaria para mantener el poder por cuatro períodos consecutivos, una tarea de por sí difícil que nadie jamás ha logrado en la historia democrática dominicana.
Por tanto, Leonel Fernández, como Águila Imperial que ha demostrado ser en la política dominicana, no sólo no debe cazar moscas. Tampoco volar junto a ellas a ras de suelo...
¡Menos dejarse influenciar por insectos similares que merodean en su entorno!

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