Leonel, la OEA y el 2016

Vinicio A. Castillo Semán
No hay duda de que el solo hecho de que se esté tomando en cuenta el nombre de Leonel Fernández en círculos internacionales como posible Secretario General de la OEA, representa un gran y envidiable reconocimiento al prestigio internacional de Fernández y al rol que le tocó desempeñar en el hemisferio, desarrollando una exitosa política exterior en los 12 años que le ha tocado gobernar esta nación.
Sin embargo, estoy convencido de que el Dr. Leonel Fernández Reyna no va a aceptar cualquier proposición que pueda producirse en el futuro cercano en ese sentido, ya que ésto implicaría para él la renuncia a su condición de líder y presidente del PLD y a la candidatura presidencial de esta organización para el año 2016, que al día de hoy está absolutamente asegurada a su favor.
Leonel Fernández, paradójicamente, fue escogido por los opositores del PLD y aliados como candidato presidencial del ’16 desde antes de las elecciones del 20 de mayo del 2012, cuando concentraron sus ataques contra su fi gura y no contra el candidato presidencial Danilo Medina, lo que fue magistralmente aprovechado por éste para convertirse en Presidente de la República. La torpeza y la ignorancia de quienes han adversado a Leonel con más saña y vehemencia, no les ha dejado ver que ellos han sido en gran modo los principales propagandistas de la candidatura de Fernández para el ’16.
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El odio y la frustración de esos grupejos de pseudointelectuales y comunicadores, y la bestial campaña de descalifi cación que se llevó a cabo en contra del Expresidente desde que abandonó el poder, han tenido un efecto contrario al que esperaban, pues, si bien es cierto que han fanatizado a la parte de la población que siempre ha votado por el PRD, no menos cierto es que lograron la compactación emocional de las masas peledeistas y aliados en la solidaridad con quien ha sido desde el año 1996 su guía y líder político y electoral.
La vuelta al poder de Leonel Fernández en el 2016 luce con las más amplias probabilidades, si se tiene en cuenta (aparte de la miopía y torpeza de quienes le odian): 1) el excelente desempeño del gobierno del Presidente Danilo Medina; 2) un PLD con más de un 50%; 3) una portentosa obra de Fernández de 12 años de realizaciones en todo el país, con un crecimiento económico sostenido de más de un 6%; 4) la unidad del PLD y Aliados del Bloque Progresista en torno a una posible candidatura de Fernández; y 5) la división y problemas internos del principal partido de la oposición PRD.
Creo que, independientemente de la realidad que representa Leonel Fernández como principal activo electoral del PLD para el ’16, es saludable para el para el partido morado la aparición de nuevos potenciales liderazgos electorales.
Francisco Javier García y Reynaldo Pared Pérez son dos ejemplos de esos posibles proyectos presidenciales, que se adicionarían a uno eventual de José Tomás Pérez (quien a pesar de un gran esfuerzo por minimizarlo), quedó en un segundo lugar, con una votación superior a los 50,000 votos en la convención que eligió al Lic. Danilo Medina candidato presidencial del PLD, y que en la última encuesta Gallup mantuvo una de las aceptaciones más altas entre los nuevos potenciales precandidatos presidenciales de esa organización, a pesar de estar fuera del gobierno y no haber tenido una participación activa pública en el último año.
Un factor de primer orden a analizar, en adición a la conveniencia de Leonel Fernández para declinar cualquier posible ofrecimiento como Secretario General de la OEA, es el rol hegemónico que juega en los Estados Unidos en ese organismo regional. Para nadie es un secreto que Estados Unidos, quien fi nancia la OEA, no le gustan los líderes latinoamericanos con criterios propios y con grados importantes de independencia. Leonel Fernández, si bien mantuvo excelentes relaciones con Estados Unidos durante sus tres mandatos, no es menos cierto que se desempeñó con independencias regionales y mundiales que no fueron bien vistas por sectores de poder de Estados Unidos. Leonel abrió relaciones diplomáticas de RD con Cuba; mantuvo estrecha amistad con Chávez y con el bloque internacional que éste lideró hasta su muerte. Se involucró en un acercamiento correcto de nuestro país con el mundo árabe, llegando a lo que algunos grupos de poder entendieron como “insolencia”, de traer al Presidente de la Autoridad Nacional Palestina y darle el tratamiento de Jefe de Estado.
En un proceso como el que hoy vive Venezuela y en una transición cubana a la vista en los próximos años por la natural y posible desaparición física de los hermanos Castro, no creo Estados Unidos le simpatice la idea de un Leonel Fernández dirigiendo la OEA.
Creo que los que se frotaron las manos haciendo cálculos con una partida voluntaria de Leonel del escenario, tendrán que buscar el favor del pueblo para derrotarlo en urnas. El tiempo de los expedientes judiciales, nacionales o extranjeros, instigados desde aquí (que esperan algunos) para descarrilar un posible retorno de Leonel en el 2016, se agotó. Sin embargo, sólo Dios, a tres años de la justa presidencial, sabe lo que ocurrirá. Mientras tanto, y en atención a que el gobierno de Danilo Medina no ha cumplido su primer año, entiendo que lo correcto debe ser concentrar los esfuerzos en ayudarlo a gobernar bien, apartando a los insidiosos e intrigantes paracaidistas de la sociedad civil, que han procurado desde el 16 de agosto, con la complicidad de algunos estamentos del gobierno, un alejamiento entre Danilo y Leonel y una división del PLD. 
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